viernes, 31 de diciembre de 2010

El Brindis del Bohemio (Un Saludo de Navidad), de Guillermo Aguirre y Fierro

En la voz de Manuel Bernal, el brindis de un bohemio que alza su copa en una mesa que festeja la llegada de año nuevo. Espero que lo disfruten tanto como yo.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Símbolos de belleza naturales en el arte chino y japonés.

Japón viene de China, o China viene a Japón… en cualquier dirección las semejanzas son evidentes. Pero son sólo eso, semejanzas. A Pesar de ser muy similares, culturas de ambos países buscan objetivos similares, tendencia que se puede observar en los prototipos de belleza en el arte. En incluso podemos asegurar que china se fue a Japón.

Para iniciar, dejaré en claro que este es un trabajo que dedico solo por placer, y busco hacer un breve recuento de los arboles que son prototipo de belleza en la China y en Japón, específicamente el Melocotonero (duraznero), el ciruelo y el cerezo. Abordo no solo las cuestiones naturales, sino que trato de hacer un recuento del arte donde aparecen estos árboles tanto como complemento estético y como símbolo a interpretar. Mi primera intención era hacer un análisis de directrices en función al símbolo de belleza y el camino que lleva a considerarse como tal a dichos árboles directamente en la literatura. Pero los orígenes, como mencione antes, están en china, y con el “culto al melocotón” (entre otros) con la pintura-poema(la idea impresa, como se conocía en aquel entonces), que a lo entendido occidentalmente era parte de la caligrafía. Es por ello que me basaré un tanto en la información que recabe de la red y hare algunas conjeturas, que si bien, solamente se basan en la observación y lectura de algunos textos, trataré de argumentarlos de la manera más óptima para dejar los menos vacíos posibles.

Aclarando que al decir referime a occidente como punto de partida, es por motivos de facilidad para mí, y me refiero especificamente a la pintura que es anterior al movimiento cultural de la hibridación oriente-occidente (ahora sí que es la historia eurocentrista: el antes y después de los occidentales. Hago mención al antes). Mi interés no va en función a la pintura, sino al símbolo de belleza que crea, esto es los arboles citados. Con las directrices me refiero al camino que los lleva a considerar un símbolo como algo estético, ya sean únicamente visuales, religiosas, sociales… y si solo es considerado como estético, y a la secuencia que creo yo que se llevó históricamente (no he encontrado un punto de comparación que me de la certeza de hayar un momento cronológico confiable). Nadie le atribuye el adjetivo de hermoso sin un argumento, y mi interés era encontrar tal.

Iniciando la carrera en china, el lo estético está en el melocotonero chino. Buscando en la red encontré la carga religiosa en torno al melocotón, y de ahí supongo que en retribución o cualquier otro motivo (como el de cualquier cultura que pinta a lo sagrado), fue también plasmado en la pintura.

Para Pedro Cecinos, el melocotón se deriva en:

 Taojian, (melocotón+flecha). Era como se llamaban las flechas construidas con madera de melocotón que se disparaban en cualquier dirección o simplemente se colocaban sobre la cuna de un niño, cuando se sospechaba que algún peligro le acechaba.

 Taofu (melocotón + signo). Designaba los amuletos de madera de melocotón que se colgaban del cuello de los niños, para evitar que los demonios se acercaran a ellos. Este mismo término se utilizaba tanto para los "talismanes de madera de melocotonero suspendidos en los dos lados de la puerta para expulsar a los malos espíritus", como las "frases paralelas pegadas a ambos lados de la puerta por Año Nuevo." En algunas regiones se llaman taoban (melocotón + tablas).

 Táoliè. Escoba de madera de melocotón, utilizada para expulsar a los demonios.

 Táorén (melocotón+persona). Figura humana hecha en madera de melocotón, que se colocaba en la puerta para ahuyentar a los demonios.

 Taohesuo. Era un tipo de candado que unía los dos pies del niño. La gente creía que así le conferían longevidad y les podían proteger de las malas influencias. También era la madera de melocotón la preferida para hacer las camas de los niños, pues se consideraba que le proporcionaría una vida feliz.

En términos generales, el melocotón era parte de la cultura religiosa de china. Sabemos que la cultura japonesa toma como modelo a seguir la cultura china, pero a diferencia de esta, no solo busca el sentido religioso sino la perfección: en la guerra, el arte, la manera de vestir, de vivir…

Cómo se transfiere el melocotón a Japón. En realidad, solo se transfiere un familiar de especie: el ciruelo Es un fruto más pequeño, sin pelos en el exterior (como el melocotón), más bien rojo, más definido… y más pequeño (tanto el árbol como el fruto). Generan casi la misma cantidad de frutos pero requieren de algunos cuidados específicos para que este produzca abundantemente. Bajo el argumento de la perfección, supongo que los japoneses importaron el ciruelo antes que el melocotón, por la excesiva de cuidados especializados que requiere, y que es un ritual hacer: desde la poda hasta la manera de cosechar y la precisión climática (me refiero, claro esta, al cambio estacional).

Pero la situación es que no se detienen ahí. Explicado desde el argumento de la búsqueda de la identidad propia (factor fundamental para poder ocupar china y diferenciarse de ellos ), encontraron el cerezo.

Este es un tanto más pequeño, de hecho, crece a la mitad del ciruelo. Se festeja una fiesta en honor al cerezo: el hanami, día que las familias salen a una especie de pic-nic bajo un cerezo a tomar te verde o sakefurto). Con motivo de la llegada del renacimiento de la vida, la primavera, los jóvenes también aprovechan la ocasión para declararse su amor (que bajo el cerezo no puede significar eterno), o declararse.

Al inicio, siempre parece que todos son diferentes. Pero en realidad solo se cambian de nombres… me refiero con estas palabras a que en esencia, Japón y China, tienen una cultura arraigada que va paralela y de la mano. Esto también se comparte con algunas culturas orientales de las que no hablo aquí. No obstante, los enlaces China-Japón me parecen fundamentales para poder entender la cultura en sus orígenes como en algunos fuertes destellos que logra emanar.



Bibliografía


 Ceinos, P. (2004). Melocotón: fruta de la inmortalidad. Recuperado el 25 de noviembre de 2010, de http://www.chinaviva.com/cultura/melocoton.htm

miércoles, 15 de septiembre de 2010

lunes, 30 de agosto de 2010

Trivialismos


“A veces, me encantaría tener una vida como los demás… simplemente ser común”.

Perséfone Bohórquez

Ya casi es tarde. No tarda en llegar Ricado del trabajo. A ver si esta vez Manuel lo deja descansar antes de que comience a gritar por toda la casa: “¡cuéntame un cuento, papi, cuéntamelo!” Seguramente llegará con hambre. ¡Pero ya estoy lista! A Ricardo le fascina tener muchas entradas después del trabajo. Parecería que se siente un actor que sale al escenario para ser ovacionado. De tantas, ya he hecho una lista: la clásica, donde llega y Manuel grita y patalea por su cuento. Cenamos y a dormir. También está la fantasma, donde llega y nadie nos damos cuenta, se sube a la habitación se ducha y finge no haber ido a trabajar en todo el día (lo que a veces suena creíble, pero a mí no me engaña: en las tardes de cole de Manuel la siesta esta al orden de la tarde). Y mi favorita… cuando llega con su madre y ella llega con su instructivo memorizado...

¡Cena lista!, supongo que esta dieta vendrá mejor en porciones pequeñas. O pocos terminaran dejándose el plato a medio comer. Como detesto que me hagan eso, sobre todo si me dicen que está delicioso. Supongo que será de mucho pedir a dos piedras saltarinas un poco de seriedad. Bueno, ya son las cinco. Ya no tarda en llegar. Comienza mi turno de ama de casa….

lunes, 23 de agosto de 2010

Vértice.

"En el sueño del hombre que soñaba, el soñado despertó”.

Borges
Tardó una eternidad en comprobar que ese cuerpo soñador era idéntico al propio. Repentinamente su identico dormido despierta, y asombrados de tenerse frente a sí se observan, se estudian y se rechazan. Comienzan a girar en torno al eje del idéntico rechazo como quien solo observa al espejo. Y en esa danza únicamente existía la mirada del otro yo.

Ding, dong, dang, dong.
Ding, dong, dang, dong.

Despertó triste de saberse repudiado por si mismo en su propio sueño.  Sumergido en pensamientos caminó a abrir la puerta, y en el vestibulo principal se encuentra con el otro, y le sonrió.

martes, 11 de mayo de 2010

El Caldero

En una cabaña solitaria vivía una brujita llamada gotita, y su hermana malvada llamada Melva Masonicomesa. Juntas buscaban encontrar la combinación de la pareja ideal combinando pociones en....


EL CALDERO ROMANTICO!!!

Veamos que sucede a las brujitas en su búsqueda alquímica de parejas perfectas para que duren una eternidad juntos:

— Sí, que se torturen para siempre.
— No, melva, que se quieran y se respeten.
—Nooo, que se casen y vivan juntos
— ¿Y se amen y se respeten!
— Que no ves que el matrimonio es una compartición de días con malos humores y noches de malos olores.
— ¡Melva!, ¡no delante de la gente!
— ¡Ah! gotita, ¡tu siempre con el que dirán! ¡Evapórate!
— ¡Mjum.!

Que pasará con Gotita y Melva Masonicomesa...

miércoles, 10 de marzo de 2010

El recuerdo.

Y toda la pasión encerrada en un beso, todas esas ganas de tenerlo en sus brazos se vieron consumadas en un tierno beso. Tenía la necesidad de apretar, sentir, morir y revivir en el mismo hecho, mas no soltarlo.
Todo eso pasó el primer día de mi felicidad: mis nubes se escondían poco a poco, mas no miraba el sol aun, las penas se hacían más pequeñas pero no alcanzaba a comprender, ¿o era que ni las nubes se dignaban a cubrirme para esconder mi miseria?
Mi cabeza comenzó a sudar mas mis piernas temblaban de frío, sentía como si me hubiera dado un baño de agua helda, pero tenia una temperatura de agosto.
Ese día, él me sostuvo en sus brazos, yo me quise resistir mas era inevitable. ¡Yo misma lo deseaba con todo mi corazón!, ¡y cuando había llegado, simplemente me resistí a creerlo!
Comenzamos a jugar con los movimientos. El frío del estado del tiempo nos obligó a acercarnos poco a poco fuera de nuestra voluntad. Fue tan rápido, que en un abrir y cerrar de ojos él ya estaba abrazándome, ¡y en un respirar sentía su aliento sobre mi cara!
Y ese día me pidió algo, que hoy es el mayor motivo de mi felicidad… ¡Que me convirtiera en su novia! Naturalmente le dije que no. Lo hice esperar para que supiera lo que yo he sentido desde que lo mire de modo especial por vez primera, hasta hoy.
El motivo de duda, ahora que lo recuero, él me acababa de conocer ese día.
El primer día lo viví muy angustiada, me la pase pensando: ¿Ya se declaró? ¿No tengo su número? ¿Cómo le hago para hablarle? ¿Me recordará? ¿Qué le contesto? ¿Qué estará pensando? ¿Recordara mi nombre?
Pero el segundo día, a pesar que en el transporte publico no se avanza por temor a que la competencia empeore, me di un golpe comprobando la ley de inercia y después la de gravedad (por cierto reprobé física). En la escuela, mi mejor amiga dijo un mal comentario, y por ayudarla en clase me otorgaron un punto menos a mi favor. Pero después del atropello llego él, pidiendo mi número de celular.
Más tarde, cuando a luz del atardecer nos despedía a todos de nuestro recinto de estudios, él y yo estábamos juntos de nuevo. Mi corazón latía como una marea muerta por la faz de la luna, y sentía como a mi redonda se convertía en un altamar de ausencias. El viento tenia un dulce olor a miel.
Esa tarde me convencí de no hacerlo esperar un día más. Pasamos un fin de esos que solo pueden ser el principio de una relación que no se apagará en un buen de tiempo.
Al despedirnos me invitó al cine para ir al día siguiente, casualmente yo saldría con mis amigas ese mismo día, y al mismo cine. Pero yo dije que sí, que no había problema. Y al darse la vuelta cancele a mis amigas: solo les basto un “él va a ir conmigo al cine” para que no se aparecieran por el lugar. Después le mande un si, soy tu novia por mensaje escrito de texto.
En el cine tuve que pedir la sinopsis al salir de la sala por olvidar ver la película. Y después fuimos a comprar helados, y ¡a los juegos de motos! Al sentarnos en una banca, mi papá nos encuentra juntos. Yo me puse nerviosa en ese momento, porque no sabía como reaccionaría él. Pero se paró y saludo en gesto de presentación, y por si fuera poco nos acompaño hasta donde abordamos el trasporte a mi casa ¡Ellos se hablaron en nuestro segundo día de noviazgo! Ah, mi padre dijo: “ojala no fuera la última vez que nos topemos” Y para mí es buena señal. No hable el resto del camino.
Recordar aquella vez que fuimos por primera vez al parque, donde todo resulto de maravilla. Aunque algunas veces no terminamos en donde queríamos, e incluso yo no deseaba volver al parque nunca jamás
Pero hoy por hoy los días pasan sin que yo los pueda detener, y dentro de poco estaré a punto de dar a luz un pequeño bebé que espero ansiosa. Y parece que fue ayer cuando nos conocimos, y me consolaba diciendo que todo saldría bien, y que tendríamos muchos “ratitos” de felicidad con nuestros hijos, cuando yo creía que quedaría estéril por una enfermedad de mi adolescencia. “Que cosas”.
Ya solo me basta con saber que la dulce llama que se encendió en un instante de pasión sigue ardiendo al máximo, y que aún le falta mucho para que se extinga este gran amor que se cultivo día con día, en cada tarde, cuando nos abrasa el dulce encanto de la noche.

jueves, 21 de enero de 2010

El último monarca.

— En épocas muy antiguas, justo cuando la tierra estaba deshabitada, aparecieron los preimeros humanos. Creados por los dioses del cielo a imagen y semejanza de las cosas en el firmamento, tomaron las bellas formas de los vientos, el canto de la aves. Se reconocen por ser los de sangre azul. Al ver como se profanaba su territorio, los dioses de la tierra también crearon a ss hombres capaces de vencer a los creados por el cielo. Estos, creados imagen y semejanza con la tierra, tenían la fertilidad de la tierra, su fuerza, el coraje y fuerza del mar, y como el planeta, la sangre negra...
— No creo una sola palabra de esesu cuento, padre.
— No hace falta que me creais por ahora, Francisco. Pronto lo haras. Cuando te conviertas en Rey.